La mina de agua del Alcázar del rey Don Pedro.

Introducción:

         En el mes de julio del pasado año la Asociación Andaluza de Exploraciones Subterráneas suscribe un convenio de colaboración con el Ayuntamiento de Carmona que tiene como objetivos la exploración, catalogación y puesta en valor de las minas de agua existentes en el subsuelo de la localidad. A partir de entonces hemos realizado   diferentes investigaciones destinadas a la localización de las galerías para  su posterior exploración. Uno de los enclaves investigados es el llamado Alcázar del rey Don Pedro, donde teníamos constancia de la existencia de galerías subterráneas. El presente trabajo expone los resultados de los trabajos de exploración llevados a cabo en dicho emplazamiento.

Momentos de la firma del convenio de colaboración con el Ayuntamiento de Carmona.
Situación y características:
         La mina que nos ocupa esta situada bajo el recinto amurallado que aún perdura de lo que fuera el  Alcázar Real de Carmona, o del rey Don Pedro, en la zona más elevada de la ciudad. Esta compuesta por tres  galerías  excavadas a unos treinta metros de profundidad  en las que existen seis  lumbreras de registro  espaciadas a distancias de entre 30 y 44 metros y situadas dentro del recinto amurallado. De estas lumbreras dos (las mas exteriores)  han sido completamente rellenadas con escombros, lo que impide continuar la exploración en estos puntos. Una de ellas esta tapada con un cerramiento antiguo y tres son accesibles, habiendo sido equipadas recientemente con pretiles de ladrillo  y tapas registrables. En una de las lumbreras (por la que hemos accedido) se ha instalado un sistema de bombeo de agua para el servicio de las obras que rehabilitación y consolidación que se han ido realizando en el recinto. La longitud total explorada es de unos 250 metros.

Entrada principal  del  Alcázar del Rey don Pedro , actual Parador de Carmona.
Foto. José Millán.
La mina hubo de formar parte del abastecimiento de agua de las diferentes fortificaciones que se sucedieron en el tiempo sobre este privilegiado emplazamiento. La parte mas destacable y visible  de todo este  sistema es un gran pozo (excavado probablemente sobre una lumbrera de menor tamaño),  donde estuvo ubicada una noria de sangre y  que conserva aún parte de la estructura superior de tracción y las canalizaciones , que ocupaba un lugar preferente dentro del palacio fortificado.
Tanto las galerías estudiadas como las lumbreras de registro  responden a la tipología de  las minas romanas estudiadas hasta ahora en los Alcores, si bien han sufrido visibles remodelaciones, limpiezas, reexcavaciones y taponamientos con represas que probablemente han de corresponder a las épocas de uso islámico y medieval.  

Pozo de acceso a la mina,equipado con una bomba para el servicio de las obras de restauración del Alcázar.Foto: Juanma Román.
Contexto histórico:
El Alcázar se haya situado en un punto estratégico sobre la ciudad, siendo la zona más elevada del escarpe. Esta condición implica la más que probable ocupación de la zona ya desde el neolítico en adelante, niveles arqueológicos que  prácticamente han desaparecido  dada  la intensa ocupación que la zona ha sufrido desde época islámica. Sí han aparecido restos de ocupación de  época romana  y que están fundamentalmente representados por restos de pequeños aljibes, situados sobre los rebajes realizados para la construcción del foso defensivo. 

Pared del foso defensivo exterior del Alcázar, la excavación ha cortado uno de los pozos de la mina que se ve perfectamente en la foto, sobre el que se ha colocado el sillar, se trata del pozo final de la galería surooeste, que esta completamente taponado. También ha cortado un  aljibe de origen romano que esta situado a la izquierda del pozo.
foto: José Millán.
La construcción del  primitivo Alcázar  ha  de remontarse a la época de dominación islámica  probablemente como la fortaleza de un reyezuelo taifa en el siglo XI. Tras la reconquista fue tomado por los cristianos y reconstruido,  dándole forma rectangular y edificando  dos recintos separados  mediante  muros y barbacanas. De esta época es probablemente el foso  exterior, equipado con dos accesos y un torreón defensivo.  
La reforma más importante del edificio  fue llevada a cabo en el siglo XIII por parte de Pedro I de Castilla, (Pedro el cruel), que lo convierte en uno de sus palacios favoritos. Posteriormente es remodelado durante el reinado de  los Reyes Católicos construyéndose una nueva torre y mejorando las dependencias interiores.
El edificio sufre importantes daños en los terremotos acaecidos en 1.504  y 1.755, quedando parcialmente en ruinas. En el año 1.871 se construye en la zona central del recinto un aplaza de toros y ya en épocas recientes el conocido Parador de Carmona.

Imagen de archivo del Alcázar, donde se distingue toda su estructura y los dos recintos perfectamente diferenciados, abajo a la derecha se aprecia el edificio en construcción del actual Parador de Carmona. 
Hemos encontrado algunas referencias a la mina del Alcázar  en publicaciones como “Antigüedades y excelencias de la Villa de Carmona: Y compendio de historias”.  un libro escrito por el Padre Juan Salvador Baptista Arellano en el año 1.628 y reeditado recientemente por Juan Belloso Garrido. Donde se hace referencia al pozo noria existente en el Alcázar, a las minas que lo alimentaban, a obras de limpieza de las galerías realizadas “en su tiempo” y a la  relación de estas con la Fuente de la Puerta de Córdoba, hecho que hemos  podido constatar en base a las investigaciones realizadas en la mina situada en este emplazamiento y que parece demostrar que no es más que la salida o punto de descarga de las galerías del  Alcázar: 

http://minasdeagua.blogspot.com.es/2016/05/la-mina-de-agua-de-la-puerta-de-cordoba.html



Arriba la fuente de la Puerta de Córdoba, que es el punto de descarga conocido de la mina del Alcazar. Abajo una representación tridimensional de la galería hasta una lumbrera taponada.

La exploración; descripción de la mina:
         Los accesos a la mina se encuentran dentro del recinto arqueológico del Alcázar por lo que es necesario solicitar permiso de acceso  al Ayuntamiento, que nos fue concedido tras presentar el correspondiente proyecto de exploración. En todas las actividades realizadas nos ha acompañado  el arqueólogo  municipal Juanma Román, que se  ha integrado a nuestro equipo . La primera de las actividades realizadas consistió  en la inspección de los pozos con  una cámara de vídeo, con ello comprobamos  que la mina no estaba inundada e identificamos  las galerías existentes en la base de cada pozo.
Descendiendo el pozo de 28 metros por el que hemos accedido a la Mina.
Foto: Juanma Román.

La primera exploración espeleológica se realiza en el mes de noviembre del pasado año, tras las inspecciones realizadas decidimos acceder por el pozo situado más al norte del recinto  donde se han instalado la bomba de extracción de agua. La cámara reveló la existencia de tres galerías por lo que debía  ser un pozo colector o cruce de dos galerías distintas. El pozo cuenta con un pretil de ladrillo al que practicamos un par de anclajes químicos que junto con un reaseguro a un gran bloque nos proporcionaba una excelente cabecera para el descenso. El pozo tiene las  dimensiones típicas de putei romano;  1,48 X 0, 90 metros y una profundidad de 28,4 metros. En la base del pozo efectivamente se abren tres galerías que habíamos grabado con la cámara, la altura de agua en la base del pozo  es de unos 50 cm. Lo que nos encontramos es  una  galería principal que se desarrolla en sentido norte-sur y una galería secundaria que va hacia el oeste. Tras una primera exploración en la que se recorre y fotografían todas las galerías se realiza una segunda entrada en el mes de enero del 2017  para realizar los trabajos topográficos y  completar las investigaciones.
  
Inicio de la galería norte, de la mina,.
Foto: José Millán.
Empezamos por describir  la galería principal en el sentido norte, que es el que nos llevaría hacia la Puerta de Córdoba, punto de descarga de la mina. Se trata de una galería de unas dimensiones de 1,24 metros de ancho por 2,11 metros de alto, con una sección muy irregular, son dimensiones muy atípicas pero es claramente el resultado de la reexcavación de las paredes a lo ancho por estar formadas de roca menos consistente,  quedando los estratos de roca mas firme en el techo.  A los 28 metros de iniciado el avance llegamos a un  pozo, tiene una tipología similar al que hemos descendido, esta cubierto con losas de piedra o ladrillo no pudiendo determinas el material exactamente por estar a 30 metros sobre nuestras cabezas, parece un cerramiento primitivo (este pozo no esta visible sobre el terreno). Poco antes del pozo se aprecia un venero de agua que ha sido cortado por la galería, ahora esta seco pero en su día debió aportar cierto caudal a la mina. 

Base de pozo con una tipología claramente romana.
Foto: José Millán.
A partir del pozo la sección de la galería va cambiando y la roca se hace algo más consistente, el nivel del agua sube, lo que denota que estamos caminando a favor del agua y llevando una ligera pendiente descendente. La altura de la galería sube hasta casi los tres metros y el ancho pasa a ser de entre 60 a 70 cm. Ahora son dimensiones típicas como los  lucernarios que aparecen  en la zona superior derecha distanciados a unos 70 cm. están recubiertos por formaciones como toda la zona superior de la galería, se aprecian también las señales de los picos que confirman un sentido de excavación  en contra de nuestro avance. Bajo los lucernarios originales se aprecian de vez en cuando unas  excavaciones regulares que podrían también haber sido realizadas para albergar lámparas  pero que han roto la capa de concreción indicando que son excavaciones recientes, realizadas probablemente  en alguna de las fases del mantenimiento de las galerías en épocas posteriores. También encontramos  en algunos puntos próximos a las lumbreras las típicas hornacinas para depositar las vasijas con aceite. 


Arriba imagen de un lucernario, cubiero por concrecciones calcáreas abajo aspecto de la zona final de la galería Norte.
Fotos: José Millán.
Tras avanzar unos 15 metros encontramos lo que parece un pozo o galería situado en el lateral derecho (según avanzamos) de la galería principal. El taponamiento es antiguo, puede tratarse de un  pozo auxiliar que se encuentra desplazado de la galería, cosa que ya hemos encontrado en otras minas. Por distancia nos encontraríamos en el centro exacto entre dos lumbreras. Tras avanzar otros 14 metros con una altura de agua que sigue aumentando y sin cambios morfológicos alcanzamos un taponamiento que no es más que la base de la siguiente lumbrera. Se trata de un taponamiento muy reciente por los materiales que aparecen y que sabemos por la topografía que pertenecen a una lumbrera que ha de encontrase en la explanada de albero que existen ante la fachada norte  del Alcázar. Esta última lumbrera esta completamente tapada  y no es visible en el exterior. El total de galería recorrido es de unos 65 metros.

Taponamiento de una lumbrera al final de la galería  Suroeste .
Foto: José Millán

Volvemos al punto de salida y comenzamos a explorar la galería lateral que toma rumbo suroeste que tiene una sección irregular y unas dimensiones de 1,85 m. de ancho por casi dos metros de alto, su morfología y dimensiones también son debidas a la reexcavación de las paredes, hay restos de estas  acumulados en ambos laterales. Avanzamos unos 34 metros hasta alcanzar una lumbrera similar a las anteriores, se aprecian lucernarios en la zona alta de la galería y situados en el lado izquierdo (según avanzamos) . En la base del pozo existen unos  revestimientos  de ladrillo que parecen haber sido el soporte de una antigua represa  que ha sido desmontada, estando alguno de los ladrillos que la formaban  apilados en el lateral de la galería, la tipología de los ladrillos parece moderna, pero no demasiado reciente, puede que medievales. El patrón de distanciamiento entre lumbreras aumenta unos tres metros respecto a la galería anterior, el nivel del agua va bajando a medida que avanzamos de 0,5 metros a unos 0,20, esto indica que llevamos pendiente positiva y  que vamos en contra  de la circulación del agua. Tras recorrer unos 12 metros la sección de la galería cambia y la roca se hace más consistente la galería pasa a tener una sección muy peculiar que parece condicionada por conductos freáticos previos, tiene una altura de unos dos metros y un ancho que va  de unos 50 cm. a 1 metro en la zona central. En esta zona encontramos nuevos  refuerzos de ladrillo que parecen  contener betas de arcillas. Estos  ladrillos tienen una tipología que podría ser romana, tienen un grosos de unos 7 cm. y un largo de unos 29 cm. los anchos son difíciles de ver pero pueden rondar los 20 cm. Presentan curiosas deformaciones que podrían deberse a  haber sufrido por los movimientos sísmicos que acaecieron en Carmona en el siglo XVI.

Arriba aspecto de la galería suroeste, donde apreciamos una gran altura y una morfología muy peculiar influenciada por conductos freáticos. Abajo refuerzo a base de muro de ladrillo en una beta de arcillas.
Fotos: José Millán.
Aparecen lucernarios en la galería, algunos en la derecha y otros en la izquierda, las marcas de herramientas visibles  parecen indicar un sentido de excavación contrario al sentido de nuestro avance. Avanzamos 44 metros desde el pozo hasta alcanzar un nuevo taponamiento que es la base de la lumbrera siguiente. Los materiales que se encuentran en el taponamiento parecen medievales. Sabemos que este pozo coincide con el foso exterior del Alcázar en su fachada lateral, de hecho el foso ha cortado parcialmente el pozo, cuya sección se ve sobre la pared del mismo. Volvemos a ver un cambio de patrón Inter.-lumbreras que se va a 44 metros. Estas medidas son similares a las que hemos encontrado en otras minas de agua muy importantes como la de Alcaudete y también están presentes en galerías de captación. la distancia recorrida en este sector es de unos 80 metros.

Zona  final de la galería  suroeste, la roca es mas dura y adquiere una morfología típica, se aprecian las marcas de herramientas que marcan el sentido de excavación.
Foto: José Millán.
Nos queda por último describir la galería principal que va  hacia el sur, hacia el gran pozo-noria. Esta galería es la que presenta las mayores reexcavaciones, creemos que por modificaciones y limpiezas  posteriores a su construcción,  teniendo en un principio  una sección muy irregular  con un ancho de 1,80 m. por un alto de unos dos metros, se trata de la zona donde la roca es claramente  más blanda, las arenas y arcillas procedentes de las limpiezas están  acumuladas a ambos laterales de la galería. Parece una galería excavada a favor de un estrato horizontal de margas quedando la  calcarenita en el techo,  que  es lo que proporciona la estabilidad necesaria y evita el colapso.  No se aprecian ni  señales de herramientas ni lucernarios.  A los 29 metros encontramos una nueva lumbrera similar a las  anteriores,  que en este caso esta abierta por su parte superior, habiéndose colocado una trampilla de hierro en las recientes obras de acondicionamiento del Alcázar. Desde la lumbrera continúa la galería con las mismas características hasta que a los 13 metros se produce un curioso cambio de sección, la galería se reduce bruscamente hasta los 70 cm.  de ancho y tras este paso se vuelve abrir a  dimensiones similares a las anteriores. Esta morfología se me antoja hecha  adrede para colocar algún tipo de compuerta o represa en el estrechamiento, además esta justo en el centro entre las dos lumbreras, lo que no debe ser casualidad. Se aprecian estratos de roca más consistente que no han sido reexcavados junto a estos aparecen una gran cantidad de icnofósiles (madrigueras fosilizadas de artrópodos excavadores) con forma de  de tubos entrecruzados de gran dureza que sobresalen de los sedimentos margosos.
    

Imagen de la gran galería con dirección sur y que culmina en el pozo-noria.
Foto: José Millán.
Restos de herramientas hierro.
Foto: José Millán.

Revueltos entre los escombros de las  limpiezas de la galería  encontramos ladrillos y algún sillar que podrían formar parte de alguna  estructura de represamiento, también se hayan dos objetos de hierro completamente oxidados que podrían pertenecer a antiguas herramientas  y que se extraen para su estudio . Tras el estrechamiento tenemos otros  15 metros de galería de grandes dimensiones 2X2 metros aproximadamente que desemboca  al gran pozo noria. El pozo tiene 3,5 metros de largo por 1,3 metros de ancho. El fondo del pozo esta lleno de escombros recientes hasta tal punto que no podemos ver el fondo, donde debe de existir algún pequeño manantial o afloramiento  que sea el que mantenga los niveles de agua de la mina. La distancia recorrida en este sector es de unos 60 metros.

La galería con dirección al pozo-noria en la zona central, donde experimenta un cambio de sección y afloran materiales más duros y algunos fósiles.
Foto: José Millán.
Conclusiones:
Tras la exploración y estudio de las galerías  nos queda claro que (como en otras ocasiones) debemos estar ante una mina de agua romana reutilizada. La tipología de las lumbreras y sus patrones de distanciamiento son típicamente romanos,  así como la de las  galerías que no han sido completamente reexcavadas, donde se aprecian los correspondientes lucernarios, hornacinas y huellas de herramientas características. Sólo se ha podido explorar  parcialmente pero tenemos localizada y explorada los últimos metros de la galería que lleva estas aguas hasta la Puerta de Córdoba.  La hipótesis es que estamos ante una obra de conducción y captación destinada a abastecer de agua a un enclave tan importante como una de las puertas principales de la Carmo romana. La profundidad de los pozos del Alcazar no es casual,  ya que coincide en términos absolutos con la cota de este emplazamiento extramuros y se excavaron atravesando prácticamente todo el paquete de estratos calcareníticos  llegando a la zona de las margas,  buenas recolectoras de agua. 

Trazado superpuesto a la foto de satélite de las minas del Alcázar y de la Puerta de Córdoba , debe de tratarse de un mismo sistema cuyas galerías han quedado interrumpidas por los taponamientos.

La mina nace en la base del gran pozo noria y  desde este punto se conduce una galería principal o acueducto  hasta la salida de las aguas en la Puerta de Córdoba. En esta galería  se han  usado las técnicas habituales de construcción de acueductos subterráneos, consistente en  la excavación   previa de lumbreras alineadas y espaciadas  a distancias de unos 29 metros (100 pies romanos) e ir uniéndolas sucesivamente por dos equipos excavando en sentidos contrarios entre lumbreras y   en los puntos de unión se corrigen los errores en  las cotas y rumbos . La longitud total de esta galería principal es de unos 350 metros. 

Galería de sección atípica en la base de una lumbrera,  condicionada por la excavación de estratos horizontales  de roca de poca consistencia entre estratos más duros que están presentes en el techo. Foto: José Millán.


La galería que nace desde la  2º lumbrera desde el Pozo-noria en dirección oeste debe ser una galería recolectora, destinada a aumentar los caudales de la mina. El hecho de que el nivel de agua disminuya hacia el final de la misma (el taponamiento) confirma una ligera pendiente ascendente y por tanto su carácter recolector. La gran altura que adquiere es debida a la reexcavación provocada seguramente por el ajuste de niveles y el seguimiento de veneros, de hecho en una de las lumbreras aparece presente un venero bien desarrollado y que ha quedado “colgado”  a unos metros sobre la galería, el seguimiento de veneros  también parece avalado por  su trazado algo irregular y con frecuentes quiebros.  
Es curioso el cambio en los patrones ínter lumbreras en esta galería  que se van a 34 y 44 metros, (115 pies, que es un actus o 150 pies)  esto sucede en otras minas estudiadas y puede tener varias explicaciones: Puede ser  una galería construida en una época posterior y por tanto se produjeran cambios en las técnicas construcctivas, también es posible que  al ser una galería secundaria contara con una mejor ventilación ya que la galería principal ejerce un efecto “venturi” , extrayendo el aire viciado de forma natural y permitiendo distanciar las lumbreras. También puede que simplemente al no ser esta galería un acueducto y tener un carácter de captación los patrones interlumbreras variaran.
Algunos tramos de galerías presentan recubrimientos parietales bien desarrollados.
Foto: José Millán.

La mina hubo de ser reutilizada durante los períodos de ocupación islámica y medieval como sustento de las fortificaciones y  pudo ser en estos momentos cuando se construyera el gran pozo-noria, (puede que reexcavado sobre una lumbrera normal) y se ensancharan las galerías próximas al mismo buscando un mayor almacenamiento de agua, los restos de represas pueden ser también de este período. (Según las referencias citadas del Padre Juan Salvador Baptista la mina  fue limpiada en el siglo XVII).
Las únicas posibilidades que tenemos de recuperar el trazado integro de la mina son el destaponamiento de los pozos finales o encontrar accesos al otro lado de los mismos por algunas lumbreras que sigan abiertas en la actualidad que serán el objetivo de próximas investigaciones.


 El equipo de exploración he investigación ha estado formado por Juanma Román, (arqueólogo) Antonio González (geólogo) y los espeleólogos Marcos Alexis , Manolo Bernal y José Millán. Damos las gracias al Ayuntamiento de Carmona por su colaboración a la hora de facilitar los accesos y poner a nuestra disposición al miembros del servicio arqueológico.
Finalmente adjunto un enlace a un vídeo realizado durante las exploraciones: 

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