La mina de agua de los Manantiales de la Piedad en el Puerto de Santa María

En fechas recientes hemos sido invitados por nuestro compañero Eugenio Belgrano a explorar la conocida como Mina de Agua del manantial de la Piedad en el Puerto de Santamaría, una de los abastecimientos de agua más importantes de Cádiz desde el siglo XVII. La mina es realmente interesante y representa todo un hito en la historia de la ingeniería hidráulica en Andalucía. Por desgracia actualmente esta en desuso y se encuentra en un lamentable estado de abandono y degradación. Es increíble que desde las instituciones no se pongan medios para proteger esta colosal infraestructura donde esta enterrada parte de la historia de Cádiz. Por desgracia esto suele ser una constante en lo que a patrimonio histórico se refiere en Andalucía, sobre todo si a estructuras y canalizaciones subterráneas se refiere.

          Entrada a la mina junto a un pozo de registro.

La mina de agua de los manantiales de la Piedad está situada a unos seis kilómetros al noroeste del Puerto de Santa María, en las proximidades del Cerro de san Cristóbal, lugar conocido por sus impresionantes canteras subterráneas de calcarenita concretamente en el llamado Pinar de La Piedad y a apenas quinientos metros de las excavaciones del Poblado Fenicio de Doña Blanca. En este caso se trata de una mina construida en el siglo XVI para abastecer de agua a la ciudad del Puerto de Santamaría e indirectamente a Cádiz, ciudades que no disponían en la antigüedad con un eficiente suministro de agua potable y donde era habitual abastecerse de agua de lluvia que era recogida en aljibes. En el caso de la ciudad de Cádiz, por ejemplo, sólo existía un manantial de agua potable que databa de época romana y conocido como “Pozo de la Jara”. Era habitual que el agua procedente de manantiales fuera vendida a los ciudadanos en barriles y normalmente a un alto precio. El gran crecimiento de las ciudades con la consecuente demanda de agua y la necesidad de abastecer tanto a la Armada como a la Flota de Indias que amarraban en los puertos de la Bahía de Cádiz obligó a la búsqueda y canalización de manantiales desde las sierras cercanas y este fue el caso de Los manantiales de la Piedad. En el año 1588 se acometen las primeras obras de captación y canalización subterránea que no consiguen la eficiencia necesaria debida, entre otras causas, a un incorrecto diseño de las galerías conductoras que no fueron dotadas de los registros necesarios para su mantenimiento. Durante un siglo la conducción funciona a duras penas, quedándose por fin obsoleta y casi sin utilidad a principios del S.XVII. 

                    galería excavada en la calcarenita.

En el año 1633, las crecientes necesidades de agua obligan a la Corona a ordenar que la mina fuese objeto de reformas para mejorar su funcionamiento. En estas reformas intervienen prestigiosos ingenieros de la época como Cristóbal Rojas o Cristóbal Aguilera (maestro de fuentes de Madrid). La mina empieza a dotarse entonces de una mejor infraestructura, añadiendo aliviaderos, pozos de registro (cauchiles), entibaciones y refuerzos con sillares y arcas de agua distribuidas a lo largo de la conducción (las arcas de agua son edificaciones de mayor tamaño que los registros y dotadas de escaleras para bajar a la mina, tienen  la función, a parte del acceso a la mina  de retener los limos y sedimentos). La conducción alcanza su máximo desarrollo y funcionalidad en el siglo XVIII en que se convierte por derecho en la obra hidráulica más importante de Cádiz, siendo entonces conocida como “La obra de la fuente” en alusión a la famosa “Fuente de las galeras reales”, donde se cargaba el agua tanto a los barcos que iban a las Indias como a los que suministraban agua a la ciudad de Cádiz. La gran importancia de esta obra compuesta por un acueducto subterráneo de más de cinco kilómetros de desarrollo se puede deducir de su presupuesto que ascendió a 1,8 millones de reales, una cantidad ingente para la época y que se pudo pagar, tal como pasaría hoy en día gracias al pago de una tarifa a los usuarios, que gracias a un elaborado y eficiente sistema de conducción urbana, recibían el agua en sus domicilios a trabes de cañerías.

                           galería con escalón lateral.

El desarrollo principal de la mina, tal como ha perdurado hasta hoy y su construcción quedan medianamente claros en base a escritos conservados de la época, lo que no sabemos es si cuando se iniciaron las obras en el S. XVI ya existía una captación más antigua ya que se han perdido los documentos de la obra original. La arqueología de la zona evidencia una primitiva ocupación paleolítica y neolítica, evidenciada por el hallazgo de instrumentos líticos en la zona. En los estratos inferiores del Poblado de Doña Blanca se han registrado fondos de cabañas de la última etapa de la Edad del Cobre (III milenio antes de Cristo). Hemos de destacar que durante nuestra exploración y en una galería de aspecto natural y en apariencia procedente del exterior que había sido sellada con un tabique (probablemente para evitar la contaminación con aportes exteriores del agua del manantial) encontramos fragmentos de silex tallado que según los arqueólogos consultados pueden datar del paleolítico superior y que probablemente llegaron por arrastre de un curso de agua  a la mina.

                       grafiti del año 1791.

Las excavaciones del poblado de Doña Blanca, situado a escasos quinientos metros de la mina han puesto de manifiesto un intenso y continuado asentamiento fenicio desde el S.VIII, hasta el S.III antes de Cristo, momento en que se produce la conquista romana de la Península Ibérica. No hay constancia de una ocupación romana de la zona (al menos del poblado) por lo que se supone que queda abandonado hasta época islámica en la que se construye en la zona una alquería almohade. Parece probable que toda la zona de San Cristóbal y concretamente ésta, conocida como Sidueña, fuera un importante enclave islámico. Algunos historiadores como Miguel Angel Borrego sitúan aquí la ciudad andalusí conocida como Shidûna, que con el tiempo daría origen al pago conocido finalmente como Sidueña. Se conservan escritos de un historiador árabe llamado Ahmad ibn Muhammad al-Razi que vivió en el siglo X y que parecen referirse a esta ciudad citada como “Xere Sadunia” y que la define como “llena de fuentes que echan muchas aguas”. Sea como fuere lo cierto es que las características de algunas de las galerías de captación excavadas directamente en la calcarenita deja la duda de un posible origen muy anterior al S.XVII , muy difícil de determinar por la gran cantidad de transformaciones que las galerías han sufrido con el paso de los siglos. 

                        galería con revestimiento lateral.

La mina esta compuesta por un primer sistema de galerías de captación, excavadas en la roca sedimentaria y a apenas cinco metros de profundidad. Los pozos de registro están coronados con edificios rectangulares construidos a base de bloques de cantería y cerrados con una bóveda, tienen unos 3 metros de altura y 1,5 metros de lado. Por el interior están enlucidos con un estuco de cal de color blanco que llega hasta el fondo de la mina. El acceso actual a la mina se realiza por un hueco generado por el derrumbe del techo de una bóveda situada cerca de un registro y que originariamente sería una sala lateral de la galería. Del el fondo de esta sala parte la mina en direcciones opuestas este-oeste. En esta zona la pared del fondo esta reforzada con un paramento de bloques de piedra y mortero, seguramente para evitar filtraciones o por contener betas de material inestable. Tomado en dirección oeste avanzamos por una galería excavada, de unos dos metros de altura y algo más de un metro de anchura que poco a poco va ganado altura. A tramos regulares aparecen pequeñas galerías laterales, de escaso desarrollo y situadas siempre en el lado derecho y de unas dimensiones más reducidas que la galería principal. La misión de estas excavaciones sería probablemente la de recoger agua desde filtraciones del mismo lecho de la galería.

                                     sala revestida con sillares y cimientos de arcos.

El agua es encauzada por un canal excavado en el fondo del conducto. Sobre la pared lateral se aprecian amontonamientos de escombros extraídos de la canal en labores de limpieza. Al recorrer unos cincuenta metros pasamos por un tramo de unos seis metros de largo construido con sillares y rematado con una bóveda de cañón, supongo que la finalidad es de refuerzo por alguna beta de material blando o como punto de separación entre dos sectores. Tras este paso la galería va ganando altura y cambia visiblemente su morfología inicial ya que se ha excavado dejando en el lateral izquierdo un gran escalón de casi dos metros de altura y un metro de fondo que parece destinado a facilitar el paso de personas sobre la conducción, además hay huecos regulares en la pared contraria que parecen destinados a la colocación de  vigas de madera, puede que para la instalación del  andamiaje necesario  para excavar la bóveda superior que llega a alcanzar los seis metros de altura. Tras recorrer unos metros la galería hace un pequeño quiebro y el escalón cambia a la pared contraria y se hace más elevado. La galería alcanza aquí sus máximas dimensiones  llegando a los seis  metros de altura y tres de anchura y  culminando en una pequeña sala de la cual parece que manaría agua en su día, ya que hoy, como el resto de la galería, esta completamente seco. Todo este sector parece, por su morfología, haber tenido una función de almacenamiento, de hecho se aprecian antiguos niveles de agua coincidentes con la altura del escalón, que en algunos puntos llega a los 2,5 metros. Puede que fuera el sector de la mina donde se almacenaba el agua para luego distribuirla.

  galería completamente revestida con sillares.

Volviendo sobre nuestros pasos y tomando el ramal que se dirige hacia el este entramos en un sector de menores dimensiones y que presenta continuos revestimientos con sillares de cantería exquisitamente tallados, tanto en los pozos de registro como en la pared derecha que está completamente sellada. Al poco llegamos a un cruce bajo un pozo de registro que conecta con la galería de conducción que llega al Puerto. Esta galería está completamente revestida con muros de sillares y ladrillos y  rematada con un arco de medio punto realizado con dobelas de cantería .Tiene una dimensiones medias de algo más de dos metros de altura por un metro de anchura. El agua va canalizada por una arqueta de unos veinte centímetros de fondo revestida con mortero. Presenta pozos de registro a distancias variables, en algunos casos más de doscientos metros. Existen dos arcas de aguas en este sector. La primera está en el mismo punto por donde accedemos a la mina , tiene los accesos tapiados y esta muy deteriorada, faltando la cubierta. La segunda se encuentra a unos trescientos metros de distancia siguiendo la galería y aún conserva la escalera de acceso al exterior y toda su estructura en pie. El resto de la galería recolectora que se desarrolla hacia el este tiene una morfología algo compleja y curiosa, está revestida con sillares en muchos puntos y en las paredes enlucidas con estuco se conservan, entre pintadas recientes, multitud de grafitis, algunos fechados desde el siglo XVII al XIX y realizados, la mayoría, por los ingenieros que visitaron la mina durante sus consecutivas reformas.

                              pozo de registro.

El  canal inferior está ejecutado en un lateral, dejando al otro lado un paso más amplio para transitar más cómodamente. Hay tramos completamente revestidos y tramos excavados en la roca, en la parte izquierda según avanzamos se abren una serie de salas de mayores dimensiones excavadas en la roca que conectan mediante pozos con un nivel de galerías inferiores situadas a unos tres metros por debajo del nivel que llevamos y paralelas a la galería principal. Estos conductos están en parte revestidos y en parte excavados a pico en la roca, no poseen canaleta y recogen el agua de un manantial que es el único aporte de agua que tiene actualmente la mina y que es captada actualmente por tuberías para abastecer a  localidades cercanas. En un tramo de galería sin revestir hemos encontrado posibles lucernarios que aún conservan las manchas de hollín de la llama. Lo curioso es que no están a lo largo de la galería y sólo en algunos puntos muy concretos lo que sugiere que quizás se colocaran para señalizar determinados puntos del trazado  y lógicamente no fueran el sistema de iluminación principal. Las lucernas de aceite son el sistema más primitivo de iluminación en minas y fueron ampliamente utilizadas como iluminación principal por los mineros romanos que dotaban a todas sus galerías de lucernarios. Con el tiempo fueron cayendo en desuso con el desarrollo de sistemas mucho más eficientes y de mayor autonomía aunque se continuaron utilizando puntualmente.

     sala lateral con un pozo de acceso a la galería inferior.

Como particularidad interesante es de estacar que es la primera vez que observamos en una mina de agua un nivel inferior. Se trata de un conducto que va paralelo al principal y que puede tener dos posibles funciones. La primera captar el agua que se pierde o filtra por el lecho de la galería principal, que no es completamente impermeable para que esta se pueda también aprovechar. Por otro lado el continuo descenso de los niveles freáticos en la zona a lo largo del tiempo ha acabado dejado seca la mina principal de tal forma que hoy sólo circula agua  por la zona inferior .Puede que este sector se excavara en una última etapa de la mina cuando este fenómeno de descenso del acuífero fue más evidente. Lo más destacable de toda esta zona por su belleza es un pozo colector cubierto con una formidable bóveda y realizado enteramente con sillares, sin ningún tipo de revestimiento y que forma parte de las últimas reformas realizadas en el S.XIX. A este pozo-colector llegaba el agua de una canalización exterior, abandonada en la actualidad. La zona final de la mina es una galería excavada en la roca, muy descompuesta por la acción de raíces y que parece una traída de agua de algún manantial hoy seco. Es un sector muy peligroso de explorar y curiosamente no ha sido revestido pero debió ser uno de los aportes mas importantes de la mina.

        galería inferior, zona sin revestir.

En resumen el sector de captación de la mina, bien diferenciado de las galerías de conducción que llegan al Puerto, tiene una longitud total de unos cuatrocientos metros. Esta constituido por un conjunto de conductos morfológicamente muy distintos y que captan agua de al menos dos manantiales situados en los extremos del sistema. El sector oeste presenta una morfología que parece indicada en gran medida para almacenar agua. El sector este son claramente galerías de captación y donde se ven las principales obras de revestimiento y consolidación. Se han excavado grandes salas laterales para facilitar la construcción del nivel inferior paralelo que capta agua de niveles más profundos y las recoge en pozos. En suma es un colector donde convergen al menos tres fuentes distintas de agua. Todo este sistema ha sido también dotado en tiempos recientes de un aporte exterior mediante una canalización aérea y cuyas aguas se unirían a las de la mina para desde aquí canalizarla por la galería de conducción hasta El Puerto.

galería de 5 kl. que llega al Puerto de Santa María.

Hemos encontrado un interesante trabajo en la “revista de historia del Puerto” en relación a estas minas firmado por Miguel ángel Caballero Sanchez y titulado “El primer abastecimiento integral de agua potable al Puerto de Santa María, (Siglo XVII), http://www.revistadehistoriade-elpuerto.org/contenido/revistas/37/37_estudios_01.pdf   Trabajo que recoge interesantes datos sobre las obras realizadas y su cronología, así como citas de los ingenieros en relación a la forma de construcción de las galerías. Por otro lado nuestro compañero Eugenio Belgrano http://cuevasdemariamocos.jimdo.com/, lleva ya algunos años explorando y recabando datos sobre esta mina que actualmente se encuentra en un lamentable estado de abandono y que ha reflejado en diferentes videos y publicaciones. Creo que una obra hidráulica de esta envergadura e importancia histórica debería ser protegida y puesta en valor. Hay determinado elementos en la mina muy interesantes y que son susceptibles de estudios más profundos como los innumerables grafitis que pueden proporcionar valiosos datos históricos o la realización de una planimetría detallada y estudio de todas las galerías que puedan aportar más detalles técnicos de esta grandiosa infraestructura subterránea. 

          pozo colector y bóveda de sillares del S.XIX.

Video grabado durante la exploración de la mina.

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