La cueva del tabaco o de Marileche,

La cueva del Tabaco o de la Marileche se haya situada en el barrio carmonense del Almendral, por su situación se trata de  una cavidad conocida popularmente, aunque  no hemos encontrado referencias escritas sobre ella , sólo verbales, y siempre por parte de lugareños, la mayoría residentes en el barrio señalado. Las primeras referencias sobre esta  cueva nos llegaron por parte de D. Ángel Escamilla Aparicio, vecino de Carmona y colaborador en la exploración de minas. Ángel nos comenta que se trata de una cueva de gran longitud, con varios lagos y de origen desconocido, lo que evidentemente despierta nuestra curiosidad. Parece que algunos pensaron que debió  ser  una cueva utilizada  para secar el tabaco, de ahí su nombre,  también nos dicen  que hace algunos años existían   entradas a la cueva  desde el mismo barrio del Almendral y  que fueron tapadas. Ángel nos comenta  que la entrada a la cavidad, situada en el escarpe, fue dinamitada hace años  para intentar taparla, pero que se podía acceder a ella entre los bloques. Hemos de decir, para situarnos,  que dicho barrio se haya situado en la zona sur de Carmona, justo encima del escarpe rocoso que  da paso a la Vega, se trata de  una barriada edificada a principio de los años 90.

Foto satélite de Carmona donde se señala la localización del barrio del Almendral donde se encuentra la cavidad.
Sabemos que en  la zona del escarpe donde se encuentra la cueva existen una serie  de covachas que hace  tiempo estuvieron habitadas. Tanto en la zona donde hoy esta la barriada como en la ladera hacia la Vega han aparecido innumerables vestigios de asentamientos y necrópolis que abarcan del  calcolítico a  la época romana. La zona esta también asociada por proximidad  a un importante e histórico enclave arqueológico carmonense conocido como Campo Real. 
El pasado mes de marzo realizamos una  primera inspección de la cavidad acompañados por Ángel que nos lleva hasta la entrada que es de difícil localización. Lo primero que nos sorprende son sus características, ya que pronto comprobamos que no era una cavidad natural sino una mina excavada sobre materiales muy blandos. Igualmente nos sorprende no encontrarnos las características huellas de picos de hierro propias de las minas alcoreñas   sino las  de una especie de azada  de unos 9 cm. de ancho y con la que claramente se han abierto todas las galerías. Entendemos que esta debe ser la herramienta más adecuada dada  la poca consistencia de la roca arenosa.
Zona de entrada a la cavidad desde el cantil rocoso. Foto: José Millán.

Acceso a la mina por una pequeña galería entre derrumbes. Foto: José Millán.
La entrada a  la cavidad esta situada sobre  el cantil rocoso y  en una zona que no tiene un acceso muy cómodo, se trata de  una  pequeña cueva de aspecto natural por la que tras avanzar unos metros entre bloques  de derrumbe  se alcanzan las galerías de la mina. Toda la zona de entrada se encuentra en un estado algo precario, estando constituida por  la parte superior de la primitiva galería, que en esta zona esta completamente enterrada bajo escombros.
Las galerías tienen un tamaño medio de 3 metros de ancho por dos de alto, aunque en algún sector llega a alcanzar los cuatro metros de anchura.  Apreciamos como las galerías  están dispuestas formando una especie de enrejado formado por galerías paralelas  de entre 25 y 30 metros de longitud y con con una orientación similar  de entre 60 y 70 grados respecto al norte.  En algunas zonas se ha producido el derrumbe de los techos en parte favorecido por la invasión de raíces y es necesario superar estrechos pasos entre los escombros. De estas  galerías principales salen a distancias de unos seis metros  galerías perpendiculares a derecha e izquierda de entre 6 y 3 metros de longitud. Las galerías principales están conectadas entre sí por galerías más pequeñas. Todas las galerías han sido excavadas con azadas. En el lateral de una de las galerías aparece una pequeña gatera que da acceso a  un pozo de unos 9 metros y  que  parece tener una función de ventilación .  El brocal superior parece estar  tapado con losas de piedra . Las dimensiones del pozo rectangular  nos resultan totalmente familiares , tiene 0,90X 1,50 m. y esta equipado con mechinales.  Se trata de un pozo idéntico a los que encontramos en todas las minas de agua  que estudiamos en los Alcores, es decir el clásico putei romano. El hallazgo de este pozo por tanto  nos hace sospechar que estamos ante una obra de origen romano.

Huellas de azadas en los hastiales de la mina. Foto: José Millán.

Azada romana muy similar a las actuales que pudo ser la herramienta utilizada.
Vista la estructura de la mina , sus dimensiones y su más que probable origen romano nos parece sumamente interesante realizar una exploración completa acompañada de un levantamiento topográfico. La función de la mina no parece otra que la de  extracción de calcarenita en un estado terroso, material que vulgarmente llamamos albero. A lo largo de las galerías se ven rocas de pequeño tamaño que han sido desechadas lo que da muestras de que sólo se buscaba el material blando que era excavado con grandes azadas como muestran las visibles huellas de la pared. La forma de enrejado parece producida porque se fueron siguiendo las betas de material blando entre la roca más compacta. Localizamos algunos fósiles propios de esta roca en las paredes de la mina, pequeñas conchas de moluscos bivalvos. También encontramos una gran hornacina excavada en la pared con la misma herramienta de excavación y que debe estar relacionada con la iluminación de la mina, quizás para depositar una vasija con aceite para recarga de lucernas.
Entre la roca aparecen fósiles de bivalvos. Foto: José Millán.
Hornacina excavada en la pared que pudo ser utilizada para albergar una vasija de aceite con la que recargar las lucernas. Foto: José Millán.
Una de las galerías principales o «calles» de la mina, en el suelo se aprecian pequeñas rocas que han sido desechadas en la excavación. Foto. José Millán.
Pozo de tipología romana fotografiado desde su base y situado en uno de los laterales de la galería de la mina. Foto: José Millán.
Una vez avisada  a la delegación de patrimonio del  Ayuntamiento de Carmona  del  descubrimiento y de la importancia que podía tener volvemos a la cavidad  acompañados por el  arqueólogo municipal D. Juanma Román, que inspecciona las galerías de la mina e identifica las estructuras excavadas  y algunos restos cerámicos como de origen romano. Juanma nos indica que la mina tiene una justificación evidente ya que   el albero fue un material muy utilizado en la construcción de la primitiva ciudad de Carmona, tanto para  los turdetanos como para  los romanos posteriormente. El albero era  la base principal  de los ladrillos de adobe, mucho más baratos que los de barro y  profusamente utilizados en todo tipo de construcciones  y también la materia prima para  la construcción de los muros de tapial que eran realizados mediante encofrados de madera y albero compactado. Una gran parte de los edificios realizados en la Carmona romana fueron levantados en gran medida  con este  tipo tapial.

En algunas zonas las raíces han provocado derrumbes. Foto. José Millán.
Se han realizado  varias salidas topográficas a la mina que finalmente ha alcanzado un desarrollo total de 513 metros, estando formada por un total de ocho galerías principales o “calles” interconectadas entre sí. Su desarrollo original debió ser mayor ya que algunos sectores son inaccesibles por derrumbe. Creemos que pudo tener varias salidas al exterior ya que en el cantil se localizan varias entradas que están tapadas a los pocos metros. Pensemos que todo este cantil ha sufrido grandes modificaciones y derrumbes de manera natural o intencionada. En las proximidades del cantil también hubo de existir un sistema de infraestructuras y caminos para procesar el material extraído y transportarlo a la ciudad. Creemos que todas las covachas localizadas en esta zona pudieron ser  entradas a galerías de extracción de albero.También se ha localizado un segundo pozo o pueti totalmente colmatado por sedimentos y situado al final de una de las galerías principales.

Representación tridimensional de la mina.

A efectos descriptivos hemos dividido la mina en tres sectores:
Un sector central, más accesible y claramente más visitado por lo que es el que esta más deteriorado. Esta compuesto por cuatro de las ocho calles que forman la mina. En este sector encontramos el pozo de ventilación que según la topografía se encuentra en mitad de una de las calles de la barriada, entre dos portales. Su situación lo convierte en un posible punto de acceso a la mina, más seguro que la entrada desde el cantil.
Otro sector de dos calles situado al norte y al que se accede por unas pequeñas gateras entre derrumbes, este es un sector donde vemos que las galerías principales son más anchas, llegando a los cuatro metros y que probablemente conectaría con un nuevo sector inaccesible porque esta completamente colapsado.  En esta zona ha habido grandes derrumbes, quizás provocados por las obras de construcción de las casas que están justo encima sumado a  que la roca es muy poco consistente
El último sector esta al sur y se accede desde casi la misma entrada por unas gateras, es el sector mejor conservado ya que apenas hay derrumbes, quizás porque  la roca tiene una consistencia algo mayor que en el resto. Es en este sector donde encontramos el segundo pozo completamente taponado. No hay evidencias de continuidad de esta zona hacia el sur.

Zona final del sector central  donde se ha formado un pequeño charco por agua infiltrada. Foto José Millán.
Zona final del sector Sur que es el mejor conservado y  donde se aprecian  dos galerías laterales y perpendiculares que son de corto desarrollo y que siguen las betas de material blando. Foto: José Millán.
Se ha instado al Ayuntamiento a que se interese por esta mina y sea protegida dada su importancia y antigüedad. El hecho que esté  situada bajo una barriada creemos que  hace  más necesaria  esta conservación, ya que un colapso de estas galerías, que son de gran volumen, podría afectar a la estabilidad de los edificios que hay encima. Por otro lado es una mina muy peculiar por el tipo de material extraído no teniendo constancia de que existan minas similares en la zona, al menos que hayan sido estudiadas. Creemos necesario un estudio a fondo de toda la zona y determinar si realmente existieron una sucesión de explotaciones subterráneas similares como parecen indicar las covachas que aparecen a lo largo del cantil, Próximamente publicáremos una topografía detallada de la cavidad junto con estudio  más extenso sobre esta mina.

Superposición de la mina a la foto de satélite donde se aprecia la estructura de enrejado.
Los trabajos topográficos de la mina han sido realizados por Julio Guijarro  y por mi,  utilizando  un DIXTO, el procesamiento de los datos ha siso realizado por Julio.
Agradecemos la colaboración de Ángel Escamilla que nos ha mostrado la mina y la participación del arqueólogo  del Ayuntamiento  Juanma Román. También agradecer la colaboración  del geólogo Antonio Gonzalez Cantero, vecino de Carmona y colaborador de nuestro proyecto de exploración de las minas carmonenses.
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